LA REFORMA DEL ESTATUTO RETRATA A
CIUDADANOS
Ayer fue un
día para celebrar para la Comunitat Valenciana. Por fin el Congreso aprobó la reforma del Estatuto Valenciano que
incorpora una disposición adicional para que las inversiones del Estado en
nuestra autonomía sean equivalentes al peso demográfico real.
Se ha
tardado siete años en sacarla adelante, algo que debería avergonzar a todos y
cada uno de los partidos y representantes. Si la modificación era legal, que lo
es, y si era buena para la Comunitat Valenciana, que lo es, nada absolutamente
justifica que haya estado siete años durmiendo el sueño de los justos en
Madrid.
Y de esto
hay dos responsables máximos: PSOE y PP. Igual que hubo acuerdo en les Corts
para llevarlo adelante y que ahora han votado a favor en el pleno del Congreso,
deberían haber agilizado el trámite varios años. Eso demuestra dos cosas: que
nuestros representantes valencianos en Madrid pesan lo mismo que una pluma y lo
que le importaba e interesaba a Rajoy antes, y a Sánchez ahora, el bienestar de
los valencianos fuera de los quince días de una campaña electoral: nada.
Más penoso
resulta el papel de Ciudadanos, si no conociéramos la deriva ideológica y de
principios de los de Rivera. Ayer, todo el Congreso excepto los diputados de
Ciudadanos votaron a favor de la reforma del Estatuto valenciano. Hasta los
nacionalistas vascos y catalanes votaron a favor. Y los de naranja se
abstuvieron. Escuchar a Toni Cantó defender lo indefendible después que hace un
mes pactaran el texto con el resto de partidos y estuvieran de acuerdo fue tan
patético que retrata a un partido que se mueve a golpe de viento electoral, de
encuesta y que tendrá que venir a Valencia a explicar por qué no querían sacar
adelante esta modificación del Estatuto.
La deriva de
Ciudadanos retrata a un partido capaz de defender una cosa y su contraria en
cinco minutos.
La
financiación de la Comunitat Valenciana es algo en lo que históricamente los
valencianos hemos sido injustamente tratados. Y bien es cierto que esta
modificación del Estatuto no va a traer de la noche a la mañana el maná del
dinero, tampoco hay que engañar a la ciudadanía. Pero es justo que una parte de
las inversiones y transferencia del Estado se haga a las autonomías por su peso
demográfico, además de por otros factores. Y ahí los valencianos hemos salido
perdiendo año tras año, legislatura tras legislatura.
En las
próximas elecciones municipales y autonómicas va a estar en juego no sólo el
color del gobierno, sino una forma de gobernar. Habrá que elegir, entre otras
cosas, entre opciones que se pliegan a los intereses de Madrid despreciando a
su vecinos valencianos, u otras en las que en cada administración y territorio
se defiendan los intereses de los ciudadanos, sin hipotecas de partido ni
instrucciones que lleguen desde Madrid.
En Contigo
Somos Democracia tenemos muy claro que en cada pueblo, en cada ciudad y en cada
administración defenderemos lo mejor para nuestros ciudadanos. Sin que nadie
nos dicte ni condicione, porque los valencianos deben ser lo primero.
Contigo Valencia Ciudad

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